POETAS DEL SUR DE SORIA, DETALLES

POR LOS CAMINOS SORIANOS - EVA PATRICIA PINGARRON MORILLO
"A VELILLA DE MEDINACELI"                

Algo alejado de Soria,
de Medina cerca está,
se alza un pueblo divino,
que desierto quedará.

Su nombre no importa mucho,
lo que importa es su verdad,
sus habitantes se marchan,
¡familias, a la ciudad!
y se quedan los ancianos,
que al campo santo se irán,

- Por cambios muy penosos,
cada día menos habrá-

Ayudad a éste Velilla,
que una vida os trabajó,
no penseis en olvidarla,
enseñad el corazón,
mulas, sogas y abalorios,
volverían a funcionar,
oxidados por el tiempo,
olvidados en su desván...
    


"VARIOS AÑOS ATRAS"

En aquel viejo molino,
cerca de la cascada,
donde el musgo crece,
y tejen las arañas....
Viví horas felices,
que el pasado me daba.
Sentados en la hierba,
con la guitarra,
volvíamos a casa,
con las manos blancas...
Y llegaba la noche,
¡a jugar a la plaza!.
A ver los astros fugaces,
desde las eras altas.
¡Aquellos tiempos alegres,
que hoy tampoco nos faltan!.
Pero pasan solitarios,
sin nuestra vieja compaña,
caminando por los montes,
y pintando las montañas...
Más, no volveran esas horas,
porque son "agua pasada",
descansarán en mi mente,
pues mis sueños nunca pasan.
    
    
HAIKUS DE JALON - ANTONIO DE BENITO
"90 KILOMETROS"                

Pinos pequeños,
tierras pardas,
huertas anheladas,
camino de todo
y final de nada.
Vivimos en el sur,
soñando fábricas,
y mientras tanto...
el Jalón se nos marcha,
como tantos trenes,
sin decir nada.
Noventa kilómetros
que parecen ser nada,
y son un planeta
minado de sombras
que no se levantan.

Las aves que vuelan,
los “Aves” que pasan,
y mientras tanto,
suenan las campanas,
y vienen de Soria
con negras corbatas
a darle su adiós,
palmada en la espalda.
Un pueblo se muere
ante la mirada
de arrugas profundas
y promesas vanas.
    


"BLUES DEL 18 DE SEPTIEMBRE"

Y ahora cada uno a encontrarse,
a buscar el tren que le acerque a la realidad,
a quemar el beso festivo en el olvido,
viendo pasar las estaciones hasta Madrid.

Driblar el miedo a convertirte en estatua
si aparece el castillo en tu retrovisor.
Y las luces de bienvenidos se apagan
dibujando adioses con olor a caldereta.

Y cuando pones el despertador,
recuerdas que mañana el encierro tendrá jefe
y la Plaza de la Estación, autobuses
repletos de caras anónimas, sin charanga.

Vuelves al trabajo con un quemazo en el brazo
-trofeo patrocinado por La Pista-
y piensas que cuando la piel se regenere
este blues ya no sonará igual.
    
    
    
    
    
    
    
    
    
    
    
    

DEL POEMARIO DE ANTONIO MIRANDA MORALES
"PUEBLO DE SORIA"                

Luna negra,
luna blanca
en tierra seca.
Luz de oro
y llanto amargo,
viendo el pico
de tu manto;
castillo de torre
erguido en soldado,
caminito de tierra
que sube soñando.
    
    
    
    
    

    
    
    
    
    
    
    
    
    
    
    
    
    


"NO HAY NADA"

La Luna se asoma
entre las dos ramas;
la Luna te dice
que no seas mala,
de noche y cubriendo
las cumbres nevadas
de los montes luneros
que la cobijaban.
Con tres cortinitas
de duendes y hadas
la Luna pequeña
me grita: ¡no hay nada!

Saliste corriendo
mirándote el alba
de los cuatro soles
que a la Luna daban
encantos de luces
y sombras malvadas,
porque te fuiste sin
besos; porque sin darlas
te ibas las prendas
de nuestras dos almas,
la tuya pequeña
y dulce; malvada
la mía y grande, por
si no te alcanzara
los brillos del oro
de tu diente plata.
    
    




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